Último Hijo

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Gracias a ECC nos llega una de las historias que más han calado entre el aficionado al Hombre de Acero, en los últimos años. Escrita por Geoff Johns junto con el maestro Richard Donner y dibujada por Adam Kubert, nos sitúan en un momento en donde Kal-El y Lois se preguntan si es posible tener hijos, justo cuando aparece un niño Kryptoniano en Metrópolis.

¿Es posible que otro niño sobreviviera? ¿Podrán Lois y Clark educar al pequeño con tan poco tiempo libre? ¿Qué secretos esconde?

Anclados en el pasado

Al igual que le ocurrió a Bryan Singer en “Superman Returns”, el cariño que se tiene por las películas clásicas a veces impide que veamos nuevas versiones o que los autores arriesguen en historias originales. En esta ocasión, el guionista de “Forever Evil” decide contar con el director de las dos primeras entregas (Los mejores momentos de la secuela son obra suya) a modo de homenaje y el resultado es precisamente ese. Una historia tributo al primer film y a su protagonista (ya que el niño recibe el nombre de Christopher).

Nada de lo anterior me parece mal pero teniendo en cuenta las dos mentes que hay detrás del argumento, sería interesante ver qué pueden aportar más allá de repetir ideas pasadas. La trama principal es como volver a ver la primera entrega, solo que en esta ocasión tenemos a un niño de por medio que tendrá cierta importancia en el futuro. Incluso los diálogos recuerdan al film, cualquier escena en la que interviene Perry White, creando una sensación de nostalgia que no siempre juega a su favor. Incluso el personaje de Mon-El, que aporta un drama más creíble al provocar en Clark cierto sentimiento de culpabilidad, es rescatado del Superboy #89 de 1961, creado por Robert Bernstein y George Papp.

Donde acierta la historia es en la relación de Lex Luthor y Superman. La secuencia del “secuestro” y las argumentaciones que desprende el presidente de LexCorp sobre la mala influencia de Kal-El sobre nuestra sociedad, revela algo que ya vimos en la obra de Azzarello “Lex Luthor: Mano f Steel”. La obsesión del empresario por un humanismo mal entendido, aunque con puntos muy interesantes, que pretende llevar al extremo la expresión “El hombre hecho a sí mismo”, como motor para la superación y el enriquecimiento personal.

Por otro lado, leyendo la historia, descubrimos como a Geoff Johns le gusta hacerse auto-homenajes, ya que el equipo que forma Luthor para intentar salvar al planeta se asemeja a los acontecimientos que hemos visto en “Forever Evil”, lo cual, visto desde perspectiva, resta cierto impacto al actual evento de DC. Aunque si en algo se caracteriza Johns es en dar ritmo a sus historias y mezclar la acción con los momentos más emotivos y a pesar del popurrí que crea junto con el director de “Los Goonies”, la historia fluye y su ritmo no decae en ningún momento, gracias también al arte de Adam Kubert.

Fluidez en el trazo

Sin centrarnos en los distintos homenajes que aparecen a lo largo de las viñetas, ya sean a personajes o a escenarios de los dos primeros Films - como son el aspecto de los villanos o el diseño de la Fortaleza - el artista de “Batman Vs Predator”, quien firma su primer trabajo importante para DC, da muestras de su fluidez, de su trazo claro, del talento para narrar utilizando los elementos de la historia (Una proyección, unos cristales), el buen uso de las expresiones corporales (los movimientos de los labios en los combates, la desolación, la falta de fe….) y las Splash-Page para dar el toque épico de rigor. Como veis, todos los recursos posibles al servicio de la historia para fusionarse y formar un todo.

El tomo cuenta con grandes coloristas, donde destacan Edgar Delgado y Dave Steward que logran dar ese toque nostálgico a las viñetas y logrando una buena mezcla en las secuencias con distintas tonalidades, logrando una composición homogénea muy atractiva para el lector.

Conclusión

Un tomo imprescindible para los amantes de Superman, ya sea en cualquiera de sus adaptaciones en los distintos medios, que inyecta nostalgia a los fans en dos vías. Por un lado, rinde homenaje a Christopher Reeve y sus películas y por otro, rescata ideas y personajes de la época clásica de la editorial.
Para el aficionado en general, resulta una historia entretenida pero que cae en caminos ya recorridos y salvo por la introducción del pequeño Christopher Kent, tampoco logra explotar todo el potencial de la paternidad y la tragedia de ser el único superviviente de tu pueblo.
Eso sí, a nivel artístico disfrutarán con un estilo clásico que muestra la importancia de contar con recursos y tener una buena técnica.

Iskander López

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