Superman: Contra el mundo

Superman: Contra el mundoSuperman: Contra el mundo

Comenzamos a reseñar una de las etapas más recordadas del Hombre de Acero, no tanto por ser una etapa verdaderamente memorable, sino por el artista que se encuentra detrás de los lápices. Hablamos del español José Luis García – López.

Una buena oportunidad de descubrir el trabajo de toda una leyenda nacional con el primer superhéroe de la historia, junto con guionistas de la talla de Gerry Conway, Elliot S. Maggin y Martin Pasko.

Hijo de su época

En la sección de cuestiones de la web de ECC, muchos aficionados claman por más novedades de corte clásico y la editorial responde que no siempre es posible, ya que las ventas no suelen ser muy altas.

Realizo este pequeño apunte porque si por algo palidecen algunos cómics clásicos es por el ritmo que desprenden sus guiones, propio de su tiempo. En el presente tomo, salvo por alguna historia puntual, se aprecia esta característica en cada página. Se tenía una cierta obsesión por comentar, narrar y detallar cada movimiento de los protagonistas, provocando una interrupción constante de las secuencias (Atentos a la historia con Solomon Grundy), en vez de dejar que fluyan por ellas mismas y que los golpes nos lleven de una viñeta a otra. Este estilo provoca que muchos lectores actuales no acaben de encontrar el punto a tiempos pasados, no tanto por el dibujo, sino más bien porque las secuencias tienden a extenderse sin sentido. En cambio, donde sí que acierta con las explicaciones es a la hora de aclarar cómo es posible que Clark Kent presente las noticias, recordar que se decidió ponerle delante de una cámara porque en los 70 no se llevaba lo de ser reportero, para al mismo tiempo ejercer sus labores de Superhéroe. Son justificaciones imaginativas y que juegan mucho con el lector, haciéndole partícipe del misterio.

Por otro lado, teniendo a un personaje como Superman es comprensible que siempre se introduzca algún alegato social y en este tomo no iba a ser menos. Ahora bien, la lucha por proteger el planeta también nos lleva a un Superman cabreado que en muchas ocasiones pierde el control. Da gusto ver que por aquellos tiempos no pasa nada por mostrar la peor cara de Superman, ya que al ser criado como un ser humano y no nacer por el sistema legal en Krypton, tiene emociones y cambios de actitud como nos pasa a todos. En la actualidad, parece que está prohíbo mostrarle enfadado o agarrando y amenazando a una mujer…. En los 70 – época que se publicaron los presentes números – se veía como algo lógico y nadie se indignaba por ello (no por amenazar a una mujer sino que sienta cierta ira. No vaya a ser que las feministas malinterpreten). Ayudaba a que los niños y los lectores más mayores se identificaran con el personaje y dejaran de verle como un Dios perfecto.

Por último, tenemos un enfrentamiento entre Wonder Woman y Kal-El que si bien fue rompedor en su día, no es una historia que pase a la historia. La lucha se encuentra muy forzada y resulta poco creíble que, dos amigos y compañeros de lucha, se empiecen a golpear con todas sus fuerzas sin un mero diálogo previo. No dura mucho y más que potenciar sus cualidades, da la sensación de que se ciegan de ira y no son capaces de controlar sus impulsos. Queda creíble en Diana, pero en Clark no funciona de igual modo y se transmite cierta sensación de que entra al conflicto a la primera. El resto de la “miniserie” juega muy bien con los elementos más místicos de la Segunda Guerra Mundial y con el desarrollo en secreto de la gran bomba.

Icono publicitario

En casi todos los productos de merchandising de Superman (Bandejas, vasos…) comprobaréis que la imagen elegida os llevará directamente al artista de “Superman: Kal”.

Su trazo elegante hace que cada movimiento del héroe sea natural y con todo lujo de detalles (Fijaros en la escena cuando sale del agua después de un golpe de Wonder Woman o cuando se cambia en pleno vuelo para entrar al Planet). Los combates, directos y ayudando a la narrativa – a pesar del guion – y un diseño de Clark Kent que debería ser recuperado, aunque sea con un aspecto juvenil.

Incluso en los momentos más surrealistas, como son los poderes de hipnotizar o de transportar a gente solo con su soplido, el lápiz del maestro hace que no te sorprenda y que fluya de forma natural en la historia.

Por supuesto, nada de esto sería posible sin la colaboración de artistas como Vince Colleta, Bob Oksner, Frank Springer, Dan Adkins que con su tinta, ayudan a potenciar el trabajo de García – López  y Jerry Serpe con un color vivo, incluso en las situaciones más dramáticas o con los personajes más oscuros.

Todos hacen que sea una etapa, a nivel visual, inolvidable.

Conclusión

Un tiempo en el que no existía miedo a mostrar a Superman en todas sus facetas (Alegre, enfadado, rencoroso) pero en la cual, los guionistas también se excedían demasiado en explicaciones, haciendo la lectura algo espesa.

A nivel gráfico, tenemos a uno de los artistas que más han influido en la imagen del personaje y que mejor sabía captar su esencia, ya sea en Superman o en Clark Kent.

Lamentablemente, no es el más recordado en las listas y gracias a este tomo podemos reivindicar su figura.

Ya es hora.

Iskander López

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