Reseña: La liga de la justicia: El trono de Atlantis

La liga de la justicia: El trono de Atlantis

La liga de la justicia: El trono de Atlantis

Nueva película que adapta uno de los primeros eventos de los Nuevos 52 y como bien señalaba el final de “Liga de la justicia: Guerra”, aborda el conflicto de Aquaman, no solo en la tierra sino también la lucha que se vive en Atlantis, muy al estilo de la aclamada serie “Juego de tronos”.

En esta ocasión, tenemos a Ethan Spaulding en la silla de director.

Puliendo los defectos

Uno de los grandes fallos que tenía la adaptación anterior era el tratamiento que se daba a los personajes, en especial a Superman y Wonder Woman que eran los grandes protagonistas. En esta ocasión, la nueva película de WB/DC logra que el personaje principal sea tratado con respeto y se potencia todas sus virtudes y fobias. Algo que sorprende ya que el guionista es el mismo que “Guerra”, Heath Corson.

Así, Arthur Curry es presentado como una persona que busca su lugar en el mundo y cuando éste se presenta, tiene que lidiar con dramas personales y enfrentarse a un rechazo que viene por dos frentes. No podía ser menos, ya que estamos ante un personaje que recuerda mucho a los clásicos del teatro y el guionista sabe retratar todos esos frentes de forma clara, sin demasiada parafernalia y respetando el tratamiento que realizó Geoff Johns en la primera etapa del personaje, en los Nuevos 52. Incluso los pequeño trazos de su infancia – posiblemente el aspecto más flojo – sirven para construir a un personaje que ha recibido palos por parte de los fans desde el comienzo de sus días y que ahora parece que se valora más y, lo más importante, se le respeta.

El guion se centra tanto en la figura del Rey que el resto de personajes son meros secundarios que acompañan la trama. Por ello, se echa de menos algo más de relación de la Liga con Aquaman, ya que salvo un breve diálogo con Superman, sobre lo que es perder a la gente que importa, da la sensación de que son usados para romper un poco la tensión dramática, acertadamente en el caso de Shazam y fallido en relación a Flash y Green Lantern. Ahora bien, los personajes de Wonder Woman y Superman están menos expuestos, lo que ayuda a no presentarles como unos adolescentes en la edad del pavo.

Respecto al trabajo del director de “El hijo de Batman”, señalar que vuelve a demostrar su talento a la hora de visualizar las escenas de acción, dejando más planos por segundo – lo que permite que disfrutemos de las coreografías –, manteniendo la pausa en varios momentos para conocer mejor a Arthur, e intercalando los cortes de unos excelentes Shazam y Ciborg que no solo ayudan a sacarnos una sonrisa sino que también ayuda a crear más interés por ellos.

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Cambio de reparto

Si bien algunos de los actores se mantienen respecto a la anterior película - Sean Astin (Excelente Shazam) y Christopher Gorham (Flash) – el resto de personajes tienen nuevas voces. Así, Jerry O`Connell pone voz a Superman (No es un actor con grandes dotes dramáticas pero al menos le aporta cierta dureza al personaje), tenemos a un desaprovechado Nathan Fillion como Green Lantern (Demasiadas líneas sin relevancia) y la hermosa Rosario Dawson como Wonder Woman, aportando ese toque entre princesa y guerra.

Mención aparte para Matt Lantern (Star Wars: Las guerras clon), como Aquaman. Sabe desarrollar al personaje solo desde su voz, ya que vemos una evolución en su personalidad, ganando potencia a medida que gana seguridad y acepta su destino.

Conclusión

Una mejora respecto a la última adaptación, gracias a que se respeta más el material original y se presenta un personaje principal que es fiel a sus características y valores.

Una pena que salvo dos superhéroes, el resto de la Liga sean meros acompañantes y sus personalidades e influencias se vean diluidas. La verdad es que en ningún momento logran estar a la altura del principal y eso nunca es bueno.

Un paso más cerca de volver a las grandes películas de animación de DC.

Iskander López

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