Joe Shuster: Una historia a la sombra de Superman

La editorial Dibbuks nos trae una obra que todo aficionado al noveno arte debería tener, ya que explica de forma brillante la creación del primer gran Superhéroe, de la colaboración de los primeros profesionales del sector, de como una industria crecía dejando de lado a los creadores y de una amistad que convirtió un sueño en una de las mayores creaciones del siglo XX.

Escribe Julian Voloj  y dibuja Thomas Campi.

Esperanza

Hace unos años se publicó el libro de David Hernando "Superman: La creación de un Superhéroe", editado por Timunmas, que hablaba de lo mismo pero que también se acercaba a la situación de la industria en aquellos tiempos, tocando distintos ámbitos. Este cómic que hoy os recomendamos sería el complemento perfecto, ya que entra en la vida de los dos jóvenes artistas y nos cuenta todo desde el lado más humano posible, con un respeto y cariño que se nota en cada palabra y en cada trazo.

No voy a hablaros de la historia en sí porque la mayoría de aficionados ya conoce los detalles y los que no estáis familiarizados con ella debéis poneros con ello porque es historia básica de este medio que tanto amamos, pero sí que conviene contar la manera en que Voloj logra capturar nuestra atención y el mimo que tiene por los detalles. Desde la primera secuencia, el guionista sabe jugar con los hecho verídicos y va transmitiendo con pasión pero con mucho sentido narrativo, el día a día de Shuster y Siegel junto con la información de la situación social/profesional de la época. Desde el día a día en su juventud, pasando por los primeros amores, los primeros contratos, la traición de los colegas (¡Maldito Bob Kane!), la humillación y el reconocimiento eterno, los lectores viajan al pasado y acompañan a estos grandes del medio en su lucha por lo que es justo.

Lo que es justo. El destino tiene una forma curiosa de unir a unos autores con su creación.  Este cómic logra capturar perfectamente que a pesar de no disfrutar en vida de lo que se merecían, la justicia venció y hoy en día - gracias a los fans y a los compañeros de profesión que lucharon por su legado - no hay nadie que no reconozca su trabajo y les vea como uno de los mejores equipos que han existido en el noveno arte. En cambio, otros que sí disfrutaron de la gloria, no merecida o al menos muy sobrevalorada, hoy  son repudiados y su legado ha sido borrado a favor de los verdaderos protagonistas.

Por último, destacar que su autor consigue conectar tan bien con la historia que a uno le entran ganas de imitar a Christopher Reeve en "Superman: La película" y girar la tierra para volver a esos años y advertir a los jóvenes maestros para que protegieran a su creación.

Capturar los estilos

Thomas Campi logra capturar el estilo de Shuster a la hora de mostrar los primeros trazos del Kriptoniano y uno siente que está observando los verdaderos dibujos del artista.

Su creación de las personalidades, de los escenarios y de las composiciones a la hora de mostrar los métodos y estilos de aquellos años, hacen que estemos ante uno de los mejores trabajos que se pueden encontrar en las estanterías.

Si a lo anterior le sumamos esas paletas de color que nos teletransportan al aroma de aquellos años, sin duda se convierte en el tándem perfecto para crear la hsitoria. Mejor homenaje a Shuster y Siegel imposible.

Conclusión

Una historia necesaria y que nunca debe olvidarse para que los creadores de todos los ámbitos artísticos conozcan la necesidad de conocer bien los contratos, de asesorarse con gente de confianza y tengan el control de su propiedad o, al menos, lleguen a un acuerdo justo por sus derechos.

Parece que las almas de Siegel y Shuster han entrado en los cuerpos de Julian Voloj  y Thomas Campi para recrear de forma humana y con un trazo clásico la historia de su lucha.

Imprescindible.

Iskander López

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