Superman:Fuerza

Scott McCloud es uno de los guionistas más respetados, uno de los dibujantes que mejor sabe aplicar las distintas técnicas y uno de los estudiosos más importantes del noveno arte.

Con esas credenciales y después de disfrutar de su última obra maestra, “El Escultor”, nos llega su etapa a cargo de Superman. Una historia que nos habla de la obsesión por sentirse reconocido y la importancia de tener unos buenos padres.

Moralidad
El autor de “Entender el cómic” se centra en dos aspectos a la hora de tratar al personaje. Por un lado, realizamos a un viaje a su infancia para descubrir el porqué de su actitud noble y por otro, nos adentramos en esa parte fantástica de cara a colocar situaciones cómicas y que permitan un lucimiento de los poderes de Kal-El.

Centrándonos en el primer punto, asistimos ante un hecho protagonizado por Jonathan Kent que si lo hiciera el Sr. Snyder muchos fans le atacarían, pero que en este caso nadie dice nada, por el autor del que se trata. Dicho esto, tengo que decir que – a nivel personal – me parece acertado alejarse de esa visión de un Pa Kent perfecto y que nunca tuvo un error o se le ocurrió una mala idea. Por ello, asistimos a una escena que humaniza al padre y al hijo, y haciéndonos reflexionar sobre la importancia de la educación en los jóvenes, de cara a su proceso de maduración como adultos. Unas buenas lecciones, las enseñanzas sobre los errores, aprender a rectificar cuando nos dejamos llevar por nuestro “lado oscuro”, permiten que Clark Kent se convierta en el héroe de todos y que, en sus momentos de flaqueza, siempre acuda a los recuerdos de su padre para tomar la decisión correcta.

En el otro lado, tenemos al villano. En primer lugar, señalar que es un malo demasiado típico, con un comportamiento de adolescentes con ganas de llamar la atención y, en ese sentido, no acaba de ser demasiado interesante como contrapunto, aunque sus trucos sí que dejan algún momento divertido, como cuando Super sufre una separación en su cuerpo…. En cambio, la relación con su padre – un antiguo villano – sí que sirve para establecer la otra cara de la moneda, en relación a su educación y su proceso de madurez. Maltrato, humillaciones, falta de cariño… el ambiente perfecto para que una persona pierda de vista lo bueno que puede ofrecer el mundo y, en consecuencia, que se incube en la mente de dicha persona que la única opción es la maldad.
Con todo ello, la trama avanza con buen ritmo y las distintas dificultades a las que se enfrenta son imaginativas y combinan el humor con los ataques más directos.

Ceño fruncido

Muchos critican a Henry Cavill por poner el ceño fruncido pero es que, en esta historia, Superman aparece – en prácticamente todas las viñetas – con esa misma expresión. ¿El motivo? Que la trama y el guion invitan a ello y no por ello señalamos que McCloud es un artista limitado para la expresión.

Más allá de ese detalle, volvemos a ver una versión de Clark Kent con el cuerpo más encorvado, un excelente uso de la perspectiva en distintos momentos y dividiendo la página en 10 viñetas de manera que, al establecer un primer plano, el tempo narrativo se detiene y el lector puede conectar con el protagonista de forma más directa.
Por supuesto, se encuentra bien escoltado por Aluir Amancio y con un excelente trabajo al color de la gran Patricia Mulvihill.

Conclusión

Una historia que se centra en la educación del pequeño Clark, para así comprender al héroe del mañana y reflexionar sobre la importancia de aportar calor a los más jóvenes, así como la influencia del entorno en las personas.
Scott McCloud, rodeado de un gran equipo de artistas, busca un divertimento clásico, pero con una carga reflexiva importante.
Además, nunca viene mal contar con portadas de Alex Ross, aunque el enfoque elegido para el número dos no es nada acertado.

0