TRINIDAD

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Trinidad

Aún falta más de un año para poder disfrutar en una sala de cine de la primera reunión de Superman, Batman y Wonder Woman, pero hasta entonces, tenemos distintos cómics que hablan de esta exitosa relación.

Uno de ellos, acaba de ser reeditado por ECC y tiene al gran Matt Wagner (Grendel) al frente. Publicado en 2003, esta mini-serie de tres números, relata el primer encuentro de los tres héroes con un estilo clásico que transmite amor en cada viñeta.

Respeto y amor

Cuando uno comienza a leer el cómic, se da cuenta de que por mucho que se intente modernizar a los personajes y adecuarlos a nuevos lectores – algo necesario y comprensible – al final, no hay nada como recuperar el trabajo de los autores clásicos que, no lo olvidemos, son los responsables de que los personajes perduren en la memoria colectiva y su influencia a nivel cultural siga vigente, más de 75 años después.

Con esta premisa, Wagner – el nombre le viene perfecto – realiza una composición que recoge pinceladas de otras épocas, pero ofreciendo una trama original, en donde las principales características se mantengan. Así, Superman muestra esa dualidad marcada cuando se convierte en Clark Kent – detalle que por desgracia se va perdiendo tanto en el cómic como en el cine – Batman muestra su necesidad de trabajar solo y seguir sus propios rastros, y por último, Wonder Woman transmite honor en el campo de batalla. En ningún momento el aclamado guionista intenta hacer una revolución, como puede ser cambiando la personalidad de los personajes, para hacerse notar y lo que es más importante, deja que cada uno tenga el tiempo suficiente para desarrollarse delante del lector y sin que “compitan” entre ellos por ser el verdadero protagonista.

Ese es uno de los elementos clave para que estos amigos mantengan la chispa después de tantas décadas. Cada uno de ellos representa una forma de ver la lucha por la justicia, en especial Bruce y Diana, con Clark de enlace entre las dos visiones. Precisamente, la relación entre la Amazona y el justiciero de Gotham es uno de los puntos fuertes del argumento. Al ser su primer encuentro, aunque Superman y Batman ya se conocen, se dan los típicos roces entre ellos, en especial, por el territorialismo de Bruce y el carácter fuerte de la guerrera, que no entiende de formalismos cuando observa un comportamiento poco honorable.

Respecto a la trama, nos presentan a tres villanos propios de cada héroe y lo interesante es que se fusionan de forma coherente, sin quedar forzado, aunque el contrapunto a Diana no acaba de funcionar en el último tercio, por motivos que no conviene señalar, aunque sí podemos avanzar que se debe a cierta necesidad de lanzar un mensaje moralista, sin llevar al límite al personaje.

Una Wonder Woman no tan Wonder

Uno de los pequeños fallos que puede tener la obra, es precisamente en algunos diseños del personaje femenino. Hay varias secuencias en donde físicamente deja de ser una guerrera sensual, para convertirse en un prototipo de culturista, en parte según las poses que el artista elige para representar la secuencia. Algo parecido ocurre en el alguna entrada triunfal de Kal-El, donde sus proporciones anatómicas son un poco desiguales.

Por lo demás, todos los personajes mantienen su estética clásica y lucen como ya no se ven, retrotrayendo al lector a otras épocas, en concreto, al momento en que nos enamoramos de estos personajes.

Por último, destacar la labor de Dave Stewart al color, ya que es el responsable de transmitir la esencia de las secuencias y su labor en los momentos más dramáticos o que requieren tonalidades más oscuras, es de admirar, siempre dejando una chispa de claridad para potenciar el espíritu de los protagonistas.

Conclusión

Una obra que recupera un espíritu olvidado y que nos permite saciar, un poquito, nuestra espera de cara al gran estreno de 2016.

Héroes y villanos se visten con sus trajes clásicos, en una historia que habla de compañerismo, de llegar a un punto en común – cuando hay distintas visiones – y de nunca dejar de esforzarse por hacer el bien.

Con un aspecto del cine de animación de la época dorada, nos devuelve a los tiempos en donde la luz no necesitaba acercarse al lado oscuro para llamar la atención de los fans.

Iskander López

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