Lex Luthor: Hombre de Acero

Lex Luthor: Hombre de Acero

Una de las reseñas que teníamos pendientes era Lex Luthor: Man Of Steel”, una de las mejores obras sobre el universo del Hombre de Acero y para quien esto escribe, la mejor historia con Luthor como protagonista.

Los autores de esta obra maestra son Brian Azzarello, en la mente de Luthor y Lee Bermejo dando forma a sus planes.

Estamos ante una trama que sitúa a Superman como un ser extraño y amenazador y a Lex Luthor como el último humanista convencido.

Superman: Esa amenaza del espacio

La grandeza del cómic que hoy reseñamos, consiste en intercambiar papeles entre Kal-El y Luthor. En esta ocasión, Azzarello sabe que para llegar a comprender al famoso empresario es necesario que el lector se aleje de la visión idílica de Superman y comprenda las dudas de Lex respecto a su presencia en la tierra.

Ese es el primer gran éxito del guión. Uno llega a comprender ese odio y además, se aleja de las típicas rabietas por el poder a los que solíamos estar acostumbrados con el personaje. En esta ocasión, su sentido de la humanidad, aunque el concepto es discutible, se muestra como una persona que cree en el sacrificio, en el esfuerzo y en el intelecto para poder prosperar (Maravillosa la escena con el empleado). Es evidente que dicha filosofía tiene más sombras que luces en la vida de Lex, pero debemos entenderlo como el reflejo de alguien que no espera que otro solucione sus problemas y que debe buscar la manera de aplacarlos, ya sea por una vía legal o ilegal… Pero lo que no es plausible es quedarse parado. Un ejemplo realista y seguro que Lex estaría de acuerdo, lo podemos tener en la lotería y en la esperanza de ser ricos, en vez de intentar currárnoslo.

Otro de los puntos a favor, de los muchos que tiene pero tampoco vamos a extendernos ya que es una obra que habla por sí sola, es la capacidad de manipulación de Lex sobre las personas y su “amor” hacia sus ideas/creaciones. Respecto al primer factor resulta evidente en la parte final de la historia, donde él mismo consigue mover las piezas del tablero de tal forma que puede comer pero sin ser comido (la trama con el juguetero funciona como un reloj suizo). Lo segundo, tiene que ver con cierta sexualidad, no tanto con la secretaria, ya que no es creación propia, sino con la nueva heroína de la ciudad. Es tal la consideración que siente Lex por sus proyectos más secretos, que no puede evitar sentir una fascinación extrema por ellos. Incluso, como si de un Dios se tratara, no le tiembla la mano para jugar con ellos y sacrificarles siempre que sea por una causa mayor. Y no hay otra que no sea deslegitimar a Superman.

De ahí esa conversación final entre dos de los personajes más importantes de la historia del cómic. Dos visiones del hombre y de cómo influir en la humanidad. Un debate breve pero intenso donde se agradece que el guionista de “100 balas” no se recree en el momento, ya que ambos personajes no son de muchas palabras cuando cruzan sus caminos, dejando al lector que saque sus propias conclusiones sobre lo que acaba de leer.

Por último, destacar que a pesar de que somos conscientes de la maldad de los villanos, pocas veces llegamos a detenernos sobre sus motivaciones y sus planteamientos. En esta ocasión, no solo entendemos perfectamente al presidente de LexCorp sino que por instantes, más de lo que pensaríamos al abrir el cómic, coincidimos con la visión de Lex y nuestros ojos – aunque sea solo por un instante- dejan de ver a Superman como el gran héroe y nos preguntamos ¿Y si un día………?

En ese momento, Lex Luthor obtiene su victoria.

Bermejo Rules

Un amigo que no es fan de Kal-EL, me comentaba que la historia le había encantado por la forma de representar a Superman por parte del aclamado dibujante.

Gracias a esos trazos entre sombras y con el rostro serio, Bermejo consiguió que muchos fans que se habían alejado de las aventuras del Hombre de Acero, al ver un nuevo acercamiento, se volvieran a interesar.

Respecto a Lex Luthor, consigue la encarnación más ajustada a la realidad. Una persona fuerte pero sin sobrepasarse – hay que cuidar el intelecto y el cuerpo- muy frío (incluso en los momentos en donde se supone que expresa sentimientos) y siempre con los gestos necesarios. Ni uno más ni uno menos. Es una personaje que no pierde el control fácilmente y que siempre controla lo que ocurre a su alrededor, por ello la expresión corporal debe ir a juego.

Además, su visión de Metrópolis recuerda a la NY de los 80, ya que al observar la historia desde los ojos de Lex, no todos los días el cielo se muestra tan azul, como nos suelen tener acostumbrados. Todo desde la metáfora, no siempre es literal.

Conclusión

Una obra imprescindible para todo fan del noveno arte y una forma de reencontrarse con el universo Superman para aquellos que no consiguen conectar con el superhéroe de Metrópolis.

Con un ritmo excelente, con las pausas necesarias, sin cortarse en la violencia y con un retrato de Lex Luthor que ya forma parte de la historia del noveno arte. Estamos ante una obra cumbre del género.

No hay nadie como Azzarello para exponer los rincones más retorcidos de la mente humana. Si le añades al maestro Bermejo… el resultado solo puede clasificarse de clásico.

 

Iskander López.  


 

 

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