Crítica de WONDER WOMAN

El universo DC sigue expandiéndose y llega el turno de la princesa Diana, alias Wonder Woman.

Primera película de superhéroes protagonizada en solitario por un personaje femenino, dirigida por una mujer y, una vez más con DC, acompañada de una campaña en contra por “sexualizar” demasiado al personaje, tal y como se vio con la polémica en la ONU. Aunque como suele ser norma con DC, el público ha respondido con entusiasmo y, esto sí que es novedad, la crítica la apoya.

Origen

Lo primero que cabe señalar es que estamos ante la producción más accesible del universo ideado por el gran Zack Snyder (sí, él también es participe de WW). Accesible no es un adjetivo negativo, pero sí que está diseñada para que todo el mundo la disfrute, en especial los que no están acostumbrados al lenguaje del cómic, y – debido a la época en la que se ambienta – cualquier análisis político actual o del choque de civilizaciones se diluye al introducir la temática “celestial” y la mitología clásica griega, de forma clara y sencilla (estupendo inicio, haciendo tributo – una vez más – a la pintura).

La historia creada por el director de “BvS” (tenéis la crítica aquí), Alla Heinberg (autor del guion en solitario) y Jason Fuchs – estos últimos con experiencia en producciones juveniles y para toda la familia – sigue el esquema propio de estas producciones y que a los más veteranos recordará al Superman de Donner. Una estructura lineal (salvo por la introducción, de cara a seguir vinculando a los héroes), donde el espectador sigue la evolución del personaje desde su infancia hasta convertirse en el ejemplo que es hoy en día. Ahora bien, al no querer entrar en demasiada complejidad, algunas escenas se quedan algo cojas al comienzo (la despedida de Themyscira es demasiado rápida y el cambio de opinión de Connie Nielsen necesitaría alguna escena más, para que transmita una reflexión sincera), frenando un poco el entusiasmo inicial. Además, el tono de la película rompe con lo visto hasta ahora, devolviendo esa imagen clara de los Superhéroes. A pesar de ello, este universo sigue mostrando las cosas tal como son y aquí, al igual que en “MOS”, los héroes tienen dudas, fallan y actúan por impulso como parte de su aprendizaje. Son mundos reales, donde los espectadores conectan con las situaciones, incluso cuando las decisiones son difíciles (la conversación en las trincheras), haciéndonos reflexionar sobre nuestra propia historia.

Por su parte, Patty Jenkins debuta en la acción con efectos especiales, después de su paso por la comedia y el drama, con buenos resultados. Centrándonos en la acción, las escenas son resueltas con efectividad y apoyándose mucho, a veces demasiado (combate en la habitación) en la cámara lenta – una forma de captar el momento de lectura de un cómic – y con el uso de grandes planos para que el espectador tenga la imagen completa de la secuencia. Las coreografías no pierden el tiempo y van directamente al grano, combinando muy bien el estilo de lucha noble de la Amazona con el armamento moderno de los soldados.

Mención aparte merece el montador ganador del Oscar Martin Walsh (Chicago) que sabe jugar con el humor (lo justo para no resultar cargante) y con el clímax, ya que justo cuando parece que la película entra en ese momento de monotonía, inyecta energía de nuevo y sabe acabarla cuando la historia lo pide. Nada de varios clímax, ni alargar el momento de la despedida. Su experiencia es el arma secreta del film y consigue que todo avance con el ritmo adecuado y dejando tiempo para que los espectadores sientan todo el viaje emocional de Wonder Woman.

Nacida para ello

Si ya en la anterior entrega Gal Gadot consiguió entusiasmar a todo el mundo, aquí se consolida de forma definitiva - no es lo mismo ser secundaria que llevar todo el peso de la película -, en su primera película como protagonista absoluta. Vive el personaje y lo que es más importante, comprende a WW y sabe los elementos a destacar para hacer que los espectadores sientan la necesidad de acompañarla. Más allá del físico (más fino que sus compañeras, pero mucho más natural), resulta creíble en los momentos humorísticos (su llegada a Londres), rebeldes (en su hogar), dramáticos (la escena del humo….) y heroicos (una vez más, momento trincheras).

Alrededor de ella, Chris Pine vuelve a demostrar su excelente naturalidad y química con la cámara logrando que su Steve Trevor sea algo más que un acompañante, consiguiendo que uno no tenga problemas en conocer más de sus aventuras. Se agradece todo el arco del personaje, ya que pone de relevancia la valentía del ser humano y supone uno de los mensajes clave de la película. Muchas personas adoran a los Superhéroes y, a veces, nos olvidamos que entre nosotros tenemos grandes personas que, sin tener superpoderes, arriesgan sus vidas por los demás. Todo un homenaje a todas esas profesiones, lleno de verdad y respeto.

El resto del reparto cumple su cometido, desde las Amazonas (aunque Hipólita, tal y como apuntaba, necesita alguna escena más para ser creíble en su decisión final), los villanos (una pena que no cuiden más la revelación final, ya que uno la descubre desde el primer momento) y los compañeros de WW (los actores saben disfrutar del tipo de película en la que están).

De cara al estreno en España, decir que se debe ver en V.O.S. porque el doblaje de las Amazonas y de WW en particular es, simplemente, lamentable. Poco natural, sin ir a juego con la expresión de los actores y llegando a destrozar algunos diálogos en muchos momentos (al final, especialmente). Un error de casting de los que marcan una época y una falta de respeto al trabajo de las actrices de la película.

Claridad y fuerza

Por último, la música de Rupert Gregson-Williams (Hasta el último hombre) sabe jugar con ambas épocas e introduce la intro creada por Hans Zimmer y Junkie XL en “BvS” en los momentos clave y cuando la épica se encuentra en lo más alto.

Tal y como apuntábamos al principio, el tono es mucho más claro y el trabajo del director de fotografía Matthew Jensen (Juego de Tronos) sabe combinar la luz de la Justicia y la Paz, con los momentos más negros de nuestra historia, mostrando que en todos los momentos más lamentables del ser humano siempre hay lugar para la luz.

Conclusión

El universo DC vuelve a todo lo alto, después del bajón que supuso “Escuadrón Suicida”, manteniéndose fiel al tono del mismo pero viajando al inicio de todo.

Una película que, más allá de polémicas insustanciales sobre la guerra de sexo, conseguirá que toda la familia disfrute de ella y que las más pequeñas de la casa ganen confianza en sí mismas, soñando con liderar el mundo en el bando del bien.

Todo sigue en orden en DC.

Los comentarios están cerrados.